Otra forma de viajar en avión

Hace algunos años, cuando yo tenía como cinco o seis, mi hermano me preguntó de qué otra forma me imaginaba los vuelos en avión. Al principio no entendí su pregunta, para mí los aviones te llevan a la playa o de visita con los abuelos; incluso había visto comerciales de vuelos Volaris donde los aviones llevaban a las personas a lugares que no conozco, que he visto en fotografías, en la televisión o que ni siquiera están en mi país.

Me insistió a que pensara, a que dejara volar mi imaginación así como los  aviones planeaban entre las nubes. Lo primero que le dije fue al océano, pero me contestó que eso ya lo hacen los aviones comúnmente. Después le dije que al espacio, como una nave espacial. Mi hermano sonrió ante esa idea, por lo que seguimos platicando sobre viajes a planetas inexplorados, a otras galaxias donde la tierra no existe; un viaje hacia las estrellas o por lo agujeros negros sin el miedo a ser succionados y no salir con vida. Incluso nos inventamos un idioma marciano, para saludar a todos los extraterrestres que conoceríamos en nuestra travesía.

Emocionado le dije que también me gustaría volar en avión al fondo del mar, como un submarino descender a las profundidades y encontrar tesoros perdidos en barcos pirata hundidos; animales fantásticos cuyos dibujos aún no están en los libros de biología o pasar unas vacaciones en islas subterráneas donde habitan seres acuáticos parecidos a las sirenas.

Otra de las ideas que surgieron fue un viaje en avión al centro de la Tierra. Ahí donde la temperatura es altísima y es hogar de los dragones de fuego. Imaginamos un zoológico que alberga criaturas ardientes como lagartijas, perros de fuego o al mítico Ave Fénix. Decidimos ahorrar para entrar a ese lugar en el futuro, cuando se inventaran los aviones que atraviesan el suelo.

Ese día me había divertido mucho junto a mi hermano, habíamos soñado mucho, imaginado y creado mundos extraordinarios. Ahora tengo ocho años y aunque me gustaría ir al espacio, conocer a los dragones o visitar a las sirenas, tengo el enorme deseo de que se invente un tipo de avión que me lleve ahí donde mi hermano vive ahora. Le diría que mi vuelo en avión ideal sería el que me llevara a donde él está y tal vez, traerlo de vuelta conmigo. Pero sé que eso no se puede, el abordó ese avión donde sólo compras el boleto de ida.